Cuando la alegría se apaga
Después del nacimiento, pueden aparecer sentimientos inesperados: tristeza, ansiedad, desconexión o culpa.
La llamada “depresión postparto” no es debilidad ni falta de amor, sino una señal de que el cuerpo y la mente necesitan descanso, acompañamiento y sostén emocional.
Desde el enfoque del apego, atendemos tanto a la madre o padre como al vínculo con el bebé, favoreciendo un espacio donde la emoción pueda expresarse y el vínculo volver a florecer.
Aunque todavía es algo de lo que no se habla con normalidad, y que de alguna forma todavía se tiende a patologizar o a diagnosticar desde una parte más médica, la depresión postparto que algunas mujeres viven después de dar a luz, en un momento de especial vulnerabilidad tanto física como emocional, pone sobre la mesa el papel que tenemos como profesionales de la salud y también como personas que vivimos en sociedad.
Si pensamos en un adolescente, en plena etapa hormonal de cambios, que ni ellos mismos se entienden y que a lo largo del día pueden vivir todo con gran intensidad y fluctuación emocional, no identificaríamos ningún diagnostico médico a este momento de crisis vital, ya que es una etapa que asumimos como sociedad que tenemos que pasarla para llegar a adultos.
Esto hace que normalicemos conductas y nos adaptemos y preparemos para dar ese espacio y escucha que necesitan en esta etapa nuestros adolescentes.
Aunque todavía es algo de lo que no se habla con normalidad, y que de alguna forma todavía se tiende a patologizar o a diagnosticar desde una parte más médica, la depresión postparto que algunas mujeres viven después de dar a luz, en un momento de especial vulnerabilidad tanto física como emocional, pone sobre la mesa el papel que tenemos como profesionales de la salud y también como personas que vivimos en sociedad.
Si pensamos en un adolescente, en plena etapa hormonal de cambios, que ni ellos mismos se entienden y que a lo largo del día pueden vivir todo con gran intensidad y fluctuación emocional, no identificaríamos ningún diagnostico médico a este momento de crisis vital, ya que es una etapa que asumimos como sociedad que tenemos que pasarla para llegar a adultos.
Esto hace que normalicemos conductas y nos adaptemos y preparemos para dar ese espacio y escucha que necesitan en esta etapa nuestros adolescentes.
Esto mismo es lo que tenemos que hacer como sociedad con las madres sobre todo. Saber entender el momento vital por el que están pasando, normalizar conductas que lo son, no juzgar, acompañar esa maternidad solitaria y ayudar a sostener miedos e inseguridades que la gran mayoría de las mujeres experimentan.
Vamos a normalizar que en la maternidad a veces no puede darse una rápida adaptación a los cambios que se viven en tan poco tiempo, añadida al poco descanso.
La madre no dispone de tiempo para sí misma. Se producen cambios en las relaciones sociales y/o laborales. Surgen preocupaciones relacionadas con su capacidad para ser una buena madre, expectativas irracionales sobre el hecho de ser madre y todo con el tremendo impacto de no poder descansar todo lo que el cuerpo necesita.
La depresión postparto no te define. No estás sola y pedir ayuda es un acto de amor hacia ti y tu bebé.
Te acompaño a comprender lo que sientes y a recuperar tu bienestar. Sanar es posible, y mereces sentirte bien.
Cuando la maternidad duele y pesa, ofrecemos un espacio para cuidar ti , compartir la pesada carga que llevas y que puedas sentirte acompañada.
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Te acompaño con cercanía en cada paso hacia tu bienestar emocional
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